Historia

 

La proyección e influencia cultural del Perú ha sido un factor de relevancia mayor en la historia de América del Sur desde las culturas preincas, pasando por la extensión del Imperio Inca, seguido por la creación del Virreinato del Perú, hasta la fundación de la República en 1821. Desde la llegada de los primeros pobladores hasta nuestros días, el Perú se ha nutrido y fortalecido con la vertiente andina, española, africana, china, japonesa y europea no-ibérica, generando una sociedad multicultural y multiétnica de rápida adecuación a nuevos tiempos, caracterizada por una gran receptividad ante lo foráneo, llegando a crear uno de los focos culturales importantes de América, así como un referente económico y destacado modelo de desarrollo en la región.

Los primeros pobladores llegaron al Perú hace 20.000 años. Eran pobladores dedicados básicamente a la caza y a la recolección. Algunos de ellos se asentaron en Paccaicasa (Ayacucho) donde se hallaron las que son probablemente las evidencias de presencia humana más antiguas de Sudamérica.

Con el paso de los siglos, las técnicas de supervivencia se fueron perfeccionando, así el proceso de domesticación de plantas -en particular la papa- devino en la agricultura y el nomadismo cedió paso a la construcción de aldeas y centros públicos ceremoniales. Caral, es una civilización desarrollada en el Valle de Supe, al norte de Lima, que se le atribuye 5,000 años de existencia por lo que es considerada como la más antigua de América y Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Al integrarse las culturas regionales, aparecieron técnicas como la textilería, la metalurgia y la alfarería, dando lugar al nacimiento de las altas culturas, la primera de las cuales es Chavín (1,500 a.c. – 200 a.c.).



Las culturas preincas se caracterizaron por su particular cerámica ritual, la adaptación al medio y un excelente manejo de recursos naturales, todos ellos conocimientos de los que se nutrió luego la civilización inca.

Imperio Inca

El Imperio Inca (1.200-1.532 d. c.), la organización estatal más extensa e importante de la Sudamérica precolombina, se extendió por el norte hasta el actual territorio de Colombia y por el sur hasta parte de los actuales territorios de la Argentina y de Chile, incluyendo los actuales territorios andinos de las actuales Repúblicas de Bolivia y el Ecuador.

Una de las razones más destacadas que explican el rápido desarrollo y expansión del Imperio Inca es la extraordinaria organización interna que tuvo. Su núcleo central –familiar y territorial- para todos los habitantes era el ayllu, un grupo de pares y familia que se basaba en la reciprocidad de la prestación del trabajo, gracias al cual cada ayllu estaba en capacidad de desarrollar desde las tareas cotidianas hasta los servicios más complejos requeridos por el Estado central (el grupo de parentesco del Inca recibía la denominación especial de Panaca). Algunos rasgos de esta organización perviven en determinadas comunidades del Perú contemporáneo.

La llegada de los primeros europeos

El encuentro de dos mundos, el contacto entre la civilización inca y la europea a través de la llegada española a tierras de lo que hoy es el Perú se inició en el siglo XVI. En el año de 1532, las huestes de Francisco Pizarro, natural de Trujillo de Extremadura, capturaron al inca Atahualpa en la ciudad de Cajamarca (norte del Perú), iniciándose con ello la conquista del Imperio Inca, seguida por la Guerra entre los Conquistadores, la Rebelión de los Encomenderos, y finalmente la instalación del Virreinato del Perú en 1542, tras una serie de enfrentamientos entre los propios conquistadores y la Corona Española.

Virreinato del Perú y movimientos emancipadores

El Virreinato del Perú fue una entidad territorial que abarcó gran parte del territorio sudamericano. Recién en el transcurso del siglo XVIII, se crearon el Virreinato de Nueva Granada y el del Río de la Plata, reduciendo su superficie inicial.

El Virreinato del Perú fue para la Corona española una de sus más importantes fuentes de riqueza por lo que durante el proceso de independencia hispanoamericana se convirtió en el último bastión y centro realista en América del Sur.

Sin embargo, desde fines del siglo XVIII y en especial a inicios del siglo XIX surgieron en el Virreinato del Perú movimientos emancipadores que fueron combatidos por el virrey José Fernando de Abascal y Sousa, destacando la rebelión de José Gabriel Condorcanqui, conocido como Túpac Amaru II, en el Cuzco.

Los inicios de la República

Formalmente, la República del Perú nace con la Declaración de Independencia por el General Don José de San Martín el 28 de julio de 1821.

No obstante, no fue sino hasta el año de 1824 en que el General Simón Bolívar terminó definitivamente con las guerras emancipadoras, sellándose la Independencia de la América Hispana con el último gran enfrentamiento en la Batalla de Ayacucho (Perú) el 9 de diciembre de ese mismo año.

Ya en la era republicana, en 1860 se dan por terminadas la contribución indígena (pago de un tributo que gravaba a la población indígena) y la esclavitud de los negros. En la misma época se produce el arribo de ciudadanos chinos, quienes llegan a ampliar la mano de obra requerida en el Perú luego de la liberación de los pobladores afroperuanos, y las migraciones de colonos europeos no españoles.

Con Don Manuel Pardo en 1872 como presidente se organiza el primer régimen civil del Perú y en 1889 los primeros ciudadanos japoneses arriban a tierras peruanas junto con sus familias. Al mismo tiempo se va cerrando el ciclo de migraciones de ciudadanos italianos, alemanes y franceses al Perú.

Durante las primeras décadas del siglo XX se suceden gobiernos civiles en el período denominado la República Aristocrática, en la cual la economía es dominada por la élite terrateniente y se implanta un modelo exportador en el cual el éxito de la explotación del caucho renovó por un tiempo el mito de El Dorado en la Amazonía peruana.